El Reino Unido vivió el jueves el día de junio más caluroso desde que existen registros, con 36,4 ºC alcanzados en Somerset, apenas un día después de que el récord anterior (36,1 ºC en Hampshire) se superara el miércoles. La Oficina Meteorológica mantiene activada hasta el viernes una alerta roja, poco habitual, para el sur de Inglaterra, ante la persistencia de temperaturas extremas que ya han provocado el cierre anticipado de cientos de colegios y alteraciones significativas en el transporte ferroviario.
Varios operadores, entre ellos South Western Railway, Thameslink, Northern y Avanti West Coast, han pedido a los usuarios que solo realicen viajes esenciales y aplican horarios reducidos. Transport for London ha advertido de posibles interrupciones en el metro y los servicios ferroviarios por las altas temperaturas. La Oficina Meteorológica ha alertado de que el calor puede causar "efectos adversos sobre la salud de toda la población", con riesgo de enfermedad grave o incluso de muerte. El Royal College of Physicians ha señalado un aumento de la presión hospitalaria, ingresos de personas mayores por colapsos asociados a la deshidratación e informes de fallos en equipos médicos provocados por el calor extremo.
