El Gobierno británico ha abierto una consulta para reducir el objetivo de ventas de coches eléctricos previsto para 2030, actualmente fijado en el 80% del total de turismos nuevos, y que podría bajar hasta el 50%. La revisión del ZEV mandate (mandato de vehículos de emisión cero) responde a la presión de los fabricantes, que advertían de costes excesivos y riesgo de pérdida de empleo. La consulta estará abierta hasta finales de octubre. La prohibición total de vender coches nuevos de gasolina o diésel a partir de 2030 se mantiene, tal y como el partido Laborista incluyó en su manifiesto electoral. Entre las opciones planteadas figura permitir una mayor proporción de vehículos híbridos —hasta el 50% si el objetivo de eléctricos cae al 50%— o mantener el 80% con flexibilidad adicional hasta 2034. La fecha límite para eliminar la venta de híbridos nuevos se mantiene en 2035. El Ejecutivo recordó que el objetivo original de 2030 fue anunciado por Boris Johnson y postergado a 2035 por Rishi Sunak, quien también suavizó los objetivos anuales. La secretaria de Transportes, Heidi Alexander, defendió la revisión para que los objetivos sean «prácticos» y cuenten con el apoyo de la industria. Mike Hawes, director de la Society of Motor Manufacturers and Traders, calificó la medida de «oportuna». Grupos climáticos y defensores del vehículo eléctrico, como Tanya Sinclair (Electric Vehicles UK) y Gurjeet Grewal (Octopus Electric Vehicles), criticaron la marcha atrás y la organización Green Alliance advirtió de que rebajar los objetivos «bloquearía emisiones evitables» y minaría la inversión de los fabricantes.
