El Reino Unido registrará este fin de semana un descenso significativo de las temperaturas tras una prolongada ola de calor, lo que pondrá fin a las condiciones de ola de calor en algunas regiones, según la Met Office. Vientos del norte más frescos provocarán caídas de hasta siete grados centígrados en el norte de Escocia, y de cinco a seis grados en el noroeste de Inglaterra, donde el sábado los termómetros caerán a valores por debajo de 20 °C. Gales, las Midlands y el sur de Inglaterra notarán cierto alivio, aunque parte de estas zonas seguirán por encima del umbral de ola de calor, con máximas de 25–27 °C y noches más frescas. En el sur de Inglaterra se ha cumplido o superado ese umbral durante 12 días consecutivos. A pesar del respiro térmico, no se esperan lluvias significativas, ya que el anticiclón se mantiene cerca de las islas británicas y prolonga un mes inusualmente seco y soleado. Localidades como Wisley (Surrey) y Herstmonceux (East Sussex) acumulan cerca de 30 días sin precipitación, y la sequía ha llevado a imponer restricciones de mangueras a más de ocho millones de hogares en Inglaterra. Gales e Irlanda del Norte también presentan déficits pluviométricos importantes. Tras el fin de semana, el calor regresará con rapidez: Escocia e Irlanda del Norte rondarán los 23 °C y el sur de Inglaterra podría volver a los 30 °C. La Met Office ha publicado su informe sobre el estado del clima de 2025, que concluye que los «extremos climáticos se están convirtiendo en la nueva normalidad» en el Reino Unido, con jornadas veraniegas 4,5 °C más cálidas que en el periodo 1961-1990.
