La Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios del Reino Unido (MHRA) ha publicado 44 recomendaciones para actualizar el marco normativo que rige los productos de inteligencia artificial empleados en el sistema público de salud (NHS) y en otros entornos sanitarios. El documento, elaborado por una comisión independiente tras consultar a más de 12.000 pacientes y clínicos, advierte de que la legislación actual —diseñada para dispositivos como prótesis de cadera o estetoscopios— no contempla productos cuyo comportamiento evoluciona tras su autorización. Entre las propuestas figuran la monitorización continua de los sistemas con retirada del mercado si fallan o pierden eficacia, la obligación de informar al paciente cuando intervenga una IA en su atención y la potestad de sancionar a los desarrolladores que incumplan los estándares. La MHRA también plantea un sistema de "L" para probar nuevos modelos bajo supervisión estrecha antes de su despliegue pleno. Su director general, Lawrence Tallon, reconoció que ningún país ha "resuelto" todavía la regulación de esta tecnología. La expansión ya es tangible: alrededor del 40% de los médicos generales británicos utilizan transcriptores de IA en sus consultas, aunque un estudio de la Universidad de Edimburgo advierte de que los pacientes se muestran más reacios a compartir información sensible ante la presencia de estos sistemas. Profesionales y pacientes subrayan la necesidad de preservar la confianza mientras la IA pasa de tareas administrativas al apoyo diagnóstico.
