Un equipo de investigación ha puesto a prueba a tardígrados en simulantes del suelo marciano (MGS-1 y OUCM-1) y ha confirmado que el regolito del planeta rojo es letal para estos microscópicos animales, considerados hasta ahora casi indestructibles. Tras dos días de exposición al simulante MGS-1, no quedó ningún ejemplar vivo de la especie Hypsibius exemplaris, mientras que algunos individuos de Ramazzottius cf. varieornatus (cepa S778) lograron sobrevivir. El equipo observó que, al lavar el suelo, el daño disminuía drásticamente, lo que apunta a los percloratos —sales oxidantes muy abundantes en Marte, detectadas por la sonda Phoenix y confirmadas por el rover Curiosity— como principales responsables de la toxicidad. El experimento, realizado durante cuatro días y usando arena terrestre como control, aisló el efecto del suelo de otras variables marcianas como la radiación, el vacío o la temperatura. Los autores subrayan que los resultados tienen una doble implicación: por un lado, confirman que el regolito marciano, tal como se encuentra en el cráter Gale, no es apto para albergar vida terrestre ni para cultivar alimentos sin un procesamiento previo; por otro, obligan a reforzar los protocolos de protección planetaria ante una eventual fuga de organismos desde un hábitat humano. Los investigadores advierten de que el estudio es preliminar y que el siguiente paso será incorporar progresivamente el resto de condiciones extremas de Marte.
