En 1984 Seiko presentó el primer reloj de pulsera del mundo con funciones informáticas, un sistema que combinaba un reloj, una consola-controladora con impresora integrada y un teclado externo de bolsillo. El usuario podía programar en BASIC, jugar, llevar una agenda telefónica, un directorio, un bloc de direcciones y un calendario. El conjunto —reloj, controlador y teclado— compartía un diseño ortogonal de líneas rectas y una paleta bicolor en grises con acentos naranjas en los botones. La entrada forma parte del archivo Seiko Design 140, una retrospectiva con motivo del 140 aniversario de la marca que recorre hitos como la Laurel, el primer cronómetro mecánico olímpico de 1964, el primer reloj LCD digital, los modelos Kinetic, los Prospex de buceo y alpinismo, las líneas de vestir delgadas de los años 80, la serie Presage, el Astron GPS Solar, el primer reloj solar radio-controlado con EPD de matriz activa y el Spacewalk, un reloj sin batería apto para uso extravehicular. El archivo incluye también capítulos sobre tendencias relojeras por década, la colección diseñada por Ettore Sottsass, el Micro Artist Studio y el Seiko Design Center como espacio de creación interna.
