OpenAI prepara su salto al hardware con un altavoz inteligente móvil sin pantalla, desarrollado junto al exdiseñador de Apple Jony Ive, cuyo lanzamiento está previsto para 2027 con un precio superior a los 300 dólares. Según informó Bloomberg y recogieron medios como TechCrunch, The Verge y Xataka, el dispositivo tiene forma de donut, un tamaño similar al de un puck de hockey, funciona con batería y está pensado para transportarse cómodamente con una mano por el hogar, en la línea del antiguo Amazon Tap.
El dispositivo se describe internamente como un compañero de IA con apariencia humana que vive en el hogar. Contará con cámara, micrófonos, altavoces y sensores, y prescindirá por completo de pantalla y de la interfaz táctil multitouch. En su lugar, incorporará piezas mecánicas capaces de moverse por sí solas para señalar cuándo está escuchando o respondiendo, además de luces indicativas de estado. Esta apuesta por el hardware cinético y la voz responde a la filosofía de Ive, paradójicamente el padre del iPhone y la pantalla táctil, que ahora busca demostrar que la potencia de la IA puede volver innecesaria buena parte de la interfaz gráfica. Funcionará con una interfaz de voz similar al modo voz de ChatGPT, pero con modelos más avanzados y mayor capacidad de interacción humana.
Una de las características más llamativas es su capacidad de aprender de forma proactiva sobre el dueño a partir del tiempo y de su vida digital, incluyendo correos electrónicos, con el objetivo de ofrecer un servicio cada vez más personalizado y de convertirse en una presencia doméstica. Fuentes citadas por Bloomberg indican que el proyecto ha sido desarrollado con la ayuda de exingenieros de Apple que trabajaron en el iPhone y el Mac, lo que sitúa al dispositivo en una categoría radicalmente nueva. Podría ser, además, el primero de una familia de productos hardware que OpenAI tiene en cartera.
El anuncio llega en un momento de creciente inversión en hardware de IA para consumo. En mayo, la startup Hark, fundada por Brett Adcock, captó 700 millones de dólares en una Serie A con una valoración de 6.000 millones para construir una interfaz universal entre humanos y máquinas con modelos propietarios y hardware propio, pese a no haber detallado aún su formato.
Sin embargo, el camino legal de OpenAI hacia el hardware es complicado. Apple presentó la semana pasada una demanda contra la compañía por presunta apropiación de secretos comerciales, asegurando que las acusaciones conocidas son solo la punta del iceberg y que el litigio destapará más irregularidades durante el proceso de discovery. OpenAI ha negado los hechos. Pese a la batalla judicial, fuentes anónimas citadas por Bloomberg señalan que OpenAI considera que su producto se aleja significativamente de cualquier dispositivo actual de Apple y que difícilmente viola sus secretos comerciales.
Otro frente abierto es la privacidad. La presencia de cámara, micrófonos y sensores adicionales en un dispositivo que observa y escucha dentro del hogar reaviva el debate sobre el uso doméstico de la IA. Los antecedentes no invitan al optimismo: las gafas inteligentes de Meta han generado ya conflictos con autoridades de protección de datos por su falta de transparencia sobre cuándo están grabando.
Además, el producto deberá demostrar su utilidad más allá del altavoz inteligente tradicional. Amazon y Google intentaron durante años convertir a Alexa y al Asistente de Google en centros del hogar digital, pero el consumidor terminó utilizándolos principalmente para consultas básicas como el tiempo o alarmas. Superar ese techo será el verdadero reto del dispositivo de OpenAI.
Por ahora, el proyecto se encuentra en fase de desarrollo y OpenAI apenas ha confirmado detalles. Con su lanzamiento previsto para 2027 y un precio inicial de entre 300 y 400 dólares, el donut inteligente de OpenAI se perfila como una de las apuestas más arriesgadas del sector tecnológico reciente: convertir un objeto físico sin pantalla en la primera gran categoría de hardware definida por la inteligencia artificial.
