El próximo jefe de la Fuerza Espacial de Estados Unidos ha descartado públicamente la propuesta de autorizar a empresas privadas a actuar como corsarios espaciales, una figura inspirada en los antiguos privateers que combatían buques enemigos en nombre del Gobierno. La Constitución estadounidense reserva al Congreso la potestad de conceder cartas de marca y represalia, el instrumento legal que habilitaba esa práctica. Durante los siglos XVIII y XIX, presidentes como John Adams y James Madison recurrieron a mercantes armados para hostigar a armadas enemigas, tanto en la cuasi-guerra con Francia como en la de 1812 contra el Reino Unido. Francia también empleó corsarios contra el comercio estadounidense. Filósofos como Benjamin Franklin pidieron su abolición tras la guerra de Independencia por motivos humanitarios y económicos. Hoy, con la US Navy dominante y la guerra trasladándose al espacio, el debate reaparece en algunos círculos, pero el futuro jefe del servicio armado orbital considera la idea inviable tanto jurídica como operativamente. Su rechazo cierra, al menos de momento, el debate sobre privatizar acciones ofensivas en el dominio espacial.
