En un turno de otoño de 2023, el agente de policía de Pawtucket (Rhode Island) Noel Pichardo, de 28 años, descubrió varias cámaras de la red de lectores de matrículas Flock Safety colgadas en postes de su distrito sin que se hubiera sometido la instalación a voto público alguno. La ciudad había rechazado el sistema en 2021 tras las críticas de la ACLU por una prueba piloto de 60 días con 17 cámaras en la que no se informó al ayuntamiento. Sin embargo, en mayo de 2023, el consistorio aprobó un despliegue de dos años por 128.000 dólares con 20 cámaras en arterias como Newport Avenue, Main Street, Broadway y West Avenue, presentándolo como una "prerrogativa administrativa" que no requería deliberación previa.
Pichardo, que había asistido cinco años antes a una presentación interna sobre el sistema, empezó a investigar por su cuenta cómo se había reactivado el contrato. La operación planteaba, a su juicio, una vigilancia masiva del movimiento de los ciudadanos en una ciudad de tamaño medio donde unos pocos ejes conectan casi todos los destinos, registrando de facto la vida cotidiana de las personas. Tras intentar sin éxito esclarecerlo por cauces internos y con su concejal, decidió hablar con un medio de comunicación.
El artículo, publicado por WIRED, relata el perfil de Pichardo, hijo de un dominicano con antecedentes que abandonó el país, formado en justicia penal en Salve Regina, admirador de denunciantes como Frank Serpico y Edward Snowden, y cómo su denuncia pública desencadenó una reacción que, según él, puso fin a su carrera policial y lo colocó en el centro de una oposición a Flock que hoy une a sectores de la izquierda y la derecha estadounidenses contra la mayor red fija de lectores de matrículas del país, con miles de millones de lecturas mensuales.
