El National Design Studio (NDS), la entidad temporal creada por el presidente Donald Trump en agosto de 2025 para rediseñar las 27.000 páginas web del Gobierno estadounidense en solo tres años, apenas ha logrado avances tangibles un año después de su creación. Su principal logro, la modernización del sistema federal de jubilaciones, ha sido cuestionado por extrabajadores públicos, que sostienen que el proyecto ya estaba en marcha antes de que existiera el NDS y que la Administración Trump se atribuyó créditos inflando los resultados. El resto de la producción del equipo ha sido muy limitada: pocos lanzamientos y duras críticas de expertos en diseño, que denuncian un uso excesivo de inteligencia artificial y la ausencia de pruebas de accesibilidad conforme a la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA). A esas dificultades se suma el recorte drástico de personal tras las medidas impulsadas por DOGE, que desmanteló la unidad tecnológica 18F y reconvirtió el Servicio Digital de EE. UU., dejando al equipo del USWDS —el sistema de diseño web federal creado en 2015— con un único empleado a tiempo completo. Cuando esos equipos existían, solo un 30 % de las webs gubernamentales había adoptado los estándares USWDS hasta mediados de 2023. El creciente escrutinio ha provocado que la mayoría de las agencias se niegue a colaborar con el NDS para adoptar los nuevos estándares de diseño web.
