El 30 de marzo de 1946, el Stockport County y el Doncaster Rovers disputaron en Lancashire el partido de fútbol más largo de la historia, con una duración de 3 horas y 23 minutos. Bajo la regla de la Lancashire Senior Cup, que obligaba a jugar hasta que un equipo marcara, el encuentro arrancó con un empate a 2 en el tiempo reglamentario y se prolongó durante más de 170 minutos adicionales. En el minuto 173, un gol del Stockport fue anulado por el árbitro. Con el sol ya puesto y sin reflectores en el estadio, el colegiado suspendió el partido sin ganador y resolvió el desempate con una moneda al aire, que favoreció al Doncaster. Cuatro días después, el Doncaster se impuso por 4-0 en el partido de desempate.
El sistema quedó en evidencia tras casos como el de Cardiff City y Bristol City, que en la War Cup de la Segunda Guerra Mundial jugaron 3 horas y 20 minutos. La FIFA no aprobó las tandas de penaltis como método oficial de desempate hasta el 27 de junio de 1970, a propuesta de la International Football Association Board (IFAB). El mecanismo se estrenó ese mismo agosto en la Watney Cup, entre el Manchester United y el Hull City.
