El Parlamento Europeo ha dado un paso histórico en su estrategia de soberanía digital: desde el 4 de junio de 2026, el buscador francés Qwant sustituye a Google como motor de búsqueda predeterminado en los navegadores utilizados por los eurodiputados y el personal de la institución, principalmente Microsoft Edge y Mozilla Firefox. El cambio, confirmado por un portavoz del Parlamento Europeo a Reuters, se enmarca en una política más amplia para reducir la dependencia de herramientas digitales no europeas y reforzar la privacidad de los datos, en plena sintonía con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).
Qwant, lanzado en 2013, es un buscador de origen francés concebido desde sus inicios como una alternativa centrada en la privacidad. A diferencia de Google, rechaza las cookies de perfilado comercial, no almacena el historial de búsquedas y evita el seguimiento constante del usuario. Además, impide la generación de las denominadas "burbujas de filtro", esos filtros algorítmicos que personalizan los resultados y que han sido objeto de creciente crítica en los últimos años. En lo que respecta a la publicidad, Qwant muestra anuncios únicamente en función de la búsqueda realizada en ese momento, sin elaborar perfiles permanentes de los usuarios, una práctica habitual en el gigante de Mountain View.
Un elemento diferenciador de Qwant es su capacidad para indexar la web de forma independiente, sin depender de la infraestructura de terceros como Google o Microsoft, lo que lo convierte en una pieza clave de la estrategia europea de autonomía tecnológica. El buscador, según fuentes parlamentarias citadas por Reuters, "encaja correctamente con el RGPD" y forma parte de "un marco más amplio de acciones destinadas a reducir la dependencia del PE de herramientas digitales no pertenecientes a la UE y promover servicios europeos centrados en la privacidad".
La decisión del Parlamento Europeo se inscribe en un contexto de tensiones crecientes entre la Unión Europea y las grandes tecnológicas estadounidenses. La preocupación por el "casi monopolio" de Google y Microsoft, sumada a las dudas sobre el tratamiento de datos personales, ha acelerado la búsqueda de alternativas europeas en sectores estratégicos como la computación en la nube o las herramientas de productividad. No obstante, la propia fuente de Computer Hoy señala que la independencia digital total todavía es lejana: muchas infraestructuras críticas del Parlamento siguen dependiendo de servicios de Amazon o Microsoft, lo que evidencia que el movimiento hacia Qwant es un primer paso significativo, pero no definitivo.
Otro aspecto relevante es la contradicción estructural que enfrenta la UE: por un lado, exige que los datos de empresas europeas se almacenen en servidores dentro del Espacio Económico Europeo para cumplir con el RGPD; por otro, la dependencia de proveedores externos de cloud computing y software sigue siendo elevada. La adopción de Qwant aborda parcialmente esta paradoja al menos en el ámbito de las búsquedas, uno de los servicios digitales de uso más intensivo por parte de los eurodiputados y sus equipos.
En el plano práctico, este cambio no afecta a los ciudadanos europeos en su vida cotidiana. Cualquier usuario puede configurar en su navegador el motor de búsqueda que prefiera, por lo que la decisión del Parlamento Europeo es una medida institucional, no una imposición regulatoria. Sin embargo, el gesto tiene un valor simbólico importante: la máxima institución legislativa de la UE respalda con su propia infraestructura una alternativa europea a Google, lo que podría animar a otros organismos públicos y empresas a considerar opciones similares, especialmente en un momento en el que la privacidad se ha convertido en una preocupación central para la opinión pública.
En definitiva, la sustitución de Google por Qwant en el Parlamento Europeo marca un hito en la construcción de la soberanía digital europea. Aunque queda un largo camino por recorrer —especialmente en áreas como la nube o el software ofimático—, la medida confirma la voluntad política de Bruselas de reducir su dependencia tecnológica de Estados Unidos y de promover un ecosistema digital alineado con los valores y la normativa europea. Qwant, con más de una década de trayectoria, se posiciona así como el estandarte de un nuevo modelo de búsqueda en el que la privacidad del usuario y el cumplimiento normativo dejan de ser una excepción para convertirse en norma.
