El parche que Microsoft distribuyó el miércoles para corregir una vulnerabilidad de día cero en su motor de seguridad Defender presenta un efecto secundario que puede provocar que equipos con Windows llenen por completo el espacio disponible en disco. El investigador que descubrió el fallo, NightmareEclipse, lo explicó en una publicación realizada el jueves.
La vulnerabilidad, bautizada RoguePlanet y registrada como CVE-2026-50656, fue revelada en junio junto con un código de explotación. Permite a atacantes remotos obtener control administrativo de máquinas con Windows 10 y Windows 11, incluso con la protección en tiempo real desactivada. En los últimos meses, NightmareEclipse ha publicado otras vulnerabilidades de día cero que han obligado a Microsoft a desarrollar parches con urgencia.
Microsoft confirmó que corrigió RoguePlanet con una actualización del motor antimalware (Microsoft Malware Protection Engine), que Defender descarga e instala de forma automática. Según el investigador, las nuevas mitigaciones incluidas en el fichero mpengine.dll presentan un fallo que, en algunos casos, provoca una fuga de 8 bytes al abrir archivos. Combinado con cambios en la función del servicio en la nube SpyNet, que ahora conserva localmente una copia de archivos Zone.Identifier sin límite de tamaño, un atacante podría llegar a escribir enormes volúmenes de datos en el disco. El propio investigador señala que Defender aplica límites al tamaño de los archivos durante los análisis, pero que la excepción detectada en las funciones de SpyNet elude esa restricción.
