Este artículo explora el origen y la persistencia del formato de pantalla 80x24 y 80x25, un estándar omnipresente en la informática desde hace décadas. Contrario a la creencia popular de que se debe a la compatibilidad con tarjetas perforadas o a la idoneidad para pantallas de televisión, la verdadera razón reside en la dominancia de IBM en el mercado de terminales.
En la década de 1960, IBM introdujo la IBM 2260 Display Station, un terminal CRT que utilizaba tecnologías innovadoras como las líneas de retardo sónico para generar la imagen. En 1971, la IBM 3270, una terminal más avanzada y económica, se convirtió en el estándar de facto, obligando a los fabricantes de terminales competidores a adoptar su formato de 80x24. Posteriormente, con la introducción del IBM PC en 1981, se añadió una línea más, estableciendo el formato 80x25 como el estándar para el mundo de las computadoras personales.
Aunque existen teorías alternativas que atribuyen el tamaño de la pantalla a factores técnicos como las tasas de barrido de televisores, el tamaño de la memoria RAM o las proporciones de aspecto, el artículo demuestra que estas son simplificaciones. En la década de 1970, existían terminales con una amplia variedad de tamaños de pantalla, lo que indica que la estandarización impulsada por IBM fue el factor determinante. La popularización de terminales como el DEC VT100 (inicialmente con pantalla 80x24, no 80x25 como se suele creer) contribuyó a la adopción generalizada del formato.
El artículo también destaca la transición de las máquinas de escribir Teletype a los terminales CRT, y cómo IBM, con sus modelos 2260 y 3270, jugó un papel crucial en la definición de las características de los terminales CRT. La tecnología de líneas de retardo sónico, aunque obsoleta hoy en día, fue fundamental en los primeros terminales CRT y marcó el inicio de una era de comunicación interactiva con las computadoras. En resumen, la prevalencia de los formatos 80x24 y 80x25 es un testimonio del poder de la estandarización impulsada por un actor dominante en la industria.
