El origen de la famosa frase de Wolfgang Pauli, “No es ni siquiera incorrecto”, ha sido objeto de debate y múltiples relatos a lo largo de los años. La frase, que se convirtió en un meme entre físicos, se utilizaba para describir trabajos científicos que no solo eran incorrectos, sino que carecían de una base lógica o conceptual tan fundamental que ni siquiera podían ser considerados erróneos.
La investigación reciente, basada en la correspondencia de Pauli y testimonios de sus contemporáneos, revela que la frase probablemente no fue un evento único. Inicialmente, se creía que Pauli la usó en relación con un trabajo de un joven físico sobre la formulación de Everett de la mecánica cuántica, alrededor de 1957. Rudolf Peierls, en una memoria biográfica de Pauli, relató cómo Pauli la usó al revisar un trabajo que un colega, Sam Goudsmit, le había solicitado evaluar. Sin embargo, Jan Michael Minkowski, estudiante de Pauli en la década de 1940, recordó una ocasión en la que Pauli la utilizó durante un seminario impartido por un visitante de otra universidad suiza, Ernst Stueckelberg. Minkowski describió cómo la creciente sonrisa de Pauli, antes de la sentencia final, presagiaba una crítica particularmente severa.
La entrevista con Konrad Bleuler sugiere que Pauli a menudo utilizaba esta frase en seminarios, creando un ambiente de rigor científico donde solo se permitía la verdad. Bleuler describe un sistema de clasificación de artículos científicos: “correctos y nuevos” o “incorrectos”. Aquellos que no cumplían ni con una ni con otra categoría eran descartados con la famosa frase de Pauli.
Es probable que Pauli utilizara la frase en múltiples ocasiones, tanto para criticar las ideas de Stueckelberg (posiblemente de forma injusta, ya que muchas de sus ideas fueron precursoras de conceptos posteriores) como para evaluar el trabajo de Everett. La frase, más allá de su significado literal, refleja la búsqueda implacable de rigor y la intolerancia a la pseudociencia que caracterizaban el enfoque de Pauli a la física.
