Este artículo de Novaramedia examina la historia y el propósito fundamental de la policía, argumentando que su función principal no es prevenir el crimen, sino mantener el orden social y proteger los intereses de las clases dominantes. Contrariamente a la percepción común, la policía es una invención relativamente reciente, surgida a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Su origen se remonta a la Irlanda colonial británica, donde se implementó inicialmente como una herramienta de control social para reprimir a la población local y proteger los intereses económicos británicos. Este modelo fue luego adaptado y extendido a las ciudades industriales de Gran Bretaña, reemplazando el uso de la fuerza militar para controlar a la población.
La creación de la policía estuvo ligada a la supresión de movimientos sociales y laborales, como las protestas sufragistas y las organizaciones sindicales. La policía se convirtió en un instrumento para imponer los valores sociales de la clase dominante, redefiniendo actividades como el juego público, la embriaguez y la organización sindical como delitos. Este patrón de control social se replicó en otros países europeos, donde las fuerzas policiales se utilizaron para proteger la propiedad privada y reprimir a los campesinos desplazados por la agricultura capitalista.
En Estados Unidos, la historia de la policía está intrínsecamente ligada a la esclavitud y la colonización. Las patrullas de esclavos, los Texas Rangers y las fuerzas policiales posteriores desempeñaron un papel crucial en la opresión de la población afroamericana, desde la aplicación de los Black Codes hasta la perpetración de linchamientos. Esta herencia histórica continúa manifestándose en la disparidad en el sistema de justicia penal, donde una proporción desproporcionada de hombres negros enfrenta el encarcelamiento. El artículo concluye que la policía, en su esencia, es una herramienta para mantener las estructuras de desigualdad y jerarquía social, y que su función de control social persiste en la actualidad, incluso en contextos aparentemente modernos.
