La colección de primavera-verano de 2027 (SS27) presenta un cambio radical en la paleta cromática, con el negro como color predominante y el cuarto más frecuente, superando a los tonos claros y neutros. Esta tendencia, que marca un giro hacia la oscuridad tras la colección otoño-invierno de 2026, se atribuye a un análisis automatizado de 30.000 prendas mediante un script que utiliza GPT-4o para clasificar los colores. A diferencia de años anteriores, donde el rojo y los tonos pastel eran comunes, los colores oscuros como el negro, el gris carbón y el marrón chocolate han ascendido en el ranking, mientras que los colores brillantes como el rojo, el rosa y el naranja han descendido significativamente. El autor, Sarah Constantin, interpreta este fenómeno no como una reacción económica a la cautela financiera, sino como un desplazamiento estilístico. La elección del negro como color del año 2027 se asocia con la elegancia, el poder y la autoridad, contrastando con las connotaciones de muerte o miedo. La estética de la temporada evoca la Jazz Age de los años 20, caracterizada por el uso de franges, lentejuelas y siluetas alargadas, reflejando una nostalgia por una época de hedonismo frenético. Para el autor, este color representa una visión positiva de la decisión y la fuerza, sirviendo como un marco personal para establecer objetivos y aceptar la autoridad propia en un contexto de incertidumbre global.
