El método óptimo para embarcar un avión existe desde 2008, pero los pasajeros lo impiden

Fuentes: Hace años que sabemos cómo hacer el embarque óptimo para un avión. El problema de usarlo: los seres humanos

En 2008, el astrofísico Jason Steffen publicó una solución matemática para el embarque de pasajeros en aviones de un solo pasillo. Su método alterna filas y coloca primero a los ocupantes de ventanilla, lo que permite a varias personas guardar su equipaje de mano a la vez y reduce los bloqueos en los pasillos. Las simulaciones estimaban una reducción del tiempo de embarque de hasta tres cuartos respecto al llenado de atrás hacia delante, y las pruebas con 72 voluntarios en una maqueta de Boeing 757 confirmaron la ventaja: la técnica Steffen duplicó la velocidad del embarque por bloques y WILMA la superó 1,7 veces.

Sin embargo, la implantación real choca con el comportamiento humano. El método exige un orden estricto en la puerta de embarque, lo que resulta inviable con familias que viajan juntas, pasajeros con movilidad reducida, menores no acompañados o viajeros que llegan con retraso. Además, las aerolíneas comercializan el embarque prioritario como beneficio para clientes fieles, algo que el sistema Steffen anularía. United Airlines probó WILMA en 2023 con adaptaciones, KLM ensayó variantes en 2013 sin obtener mejoras claras y durante la pandemia varias compañías retomaron el embarque de atrás hacia delante. El embarque es solo uno de los cuellos de botella del turno del avión, por lo que la industria opta por soluciones realistas aunque menos eficientes.