Un desarrollador de software especializado en sistemas críticos de seguridad publica, tras más de un año de investigación, una metodología propia para integrar agentes de inteligencia artificial en el desarrollo de software sin sacrificar la calidad del código. La técnica, bautizada como 'short leash' (correa corta), se dirige exclusivamente a programadores expertos cuya pericia supera a la de cualquier modelo de IA en su campo.
El método parte de una fase de planificación con seguimiento de tareas, prohíbe el modo 'YOLO' sin permisos, y exige que el desarrollador revise línea por línea cada diff que el agente propone antes de aprobarlo. Se descarta el enfoque 'vibe engineering', con docenas de agentes en paralelo y el humano ausente, que el autor considera productor de código 'slop'. Los commits se realizan al final de cada subtarea para evitar que la IA destruya trabajo previo, algo que el autor asegura haber visto hacer incluso a Opus.
En materia de revisiones, el texto propone un flujo híbrido: la IA actúa como linter rápido sobre cada pull request, mientras que la persona revisa los aspectos de mayor nivel. Cada PR asistido por IA debe declarar los modelos empleados y ser revisado por su propio autor humano como si lo hubiera escrito un tercero. okTurtles, la organización del autor, aplica esta política en todos sus proyectos.
