El motor de cera es un actuador lineal que transforma la energía térmica en energía mecánica mediante el cambio de fase de la cera. Este dispositivo aprovecha la expansión volumétrica de la cera, que aumenta entre un 5% y un 20% al fundirse, para generar una fuerza hidráulica. La estructura principal consiste en un volumen cerrado de cera, un émbolo o vástago que convierte la fuerza en movimiento útil, y una fuente de calor, como corriente eléctrica, radiación solar o calor de combustión. Al activarse la fuente, la cera se expande y empuja el émbolo; al desactivarse, la contracción permite su retroceso, a menudo asistido por una fuerza de retorno mecánica o gravitacional.
A diferencia de los solenoides magnéticos, los motores de cera ofrecen una fuerza de hasta 4000 N (aproximadamente 400 kg) y una operación suave y controlada. Su naturaleza resistiva permite su control con TRIACs sin necesidad de circuitos de protección adicionales. Además, pueden operar de forma pasiva utilizando fuentes de energía ambientales, lo que los hace ideales para aplicaciones donde la fiabilidad y la simplicidad son prioritarias. Entre sus usos más destacados se encuentran los sistemas de control de combustible y fluidos en la industria aeroespacial, las válvulas termostáticas en sistemas de climatización (HVAC), los sistemas de calentamiento por agua, las puertas de lavadoras y lavavajillas, y las ventilaciones de invernaderos. También existen versiones microactuator basadas en tecnología MEMS para aplicaciones de precisión.
