El modelo finlandés: bibliotecas públicas que prestan máquinas de coser y fortalecen la democracia

Fuentes: Not just books - how renting a sewing machine from the library can improve democracyT1state_media

Finlandia cuenta con más de 700 bibliotecas públicas para una población de 5,6 millones de habitantes y ha convertido estos espacios en centros comunitarios donde se puede tomar prestada una máquina de coser, un balón de baloncesto, un lector de microfilmes o una raqueta de tenis, además de acceder a estudios de podcast e impresoras 3D. El 55% de los finlandeses visita una biblioteca al menos una vez al mes, con una media de 9,1 visitas anuales, frente a las 2,5 del Reino Unido o las 2,4 de Estados Unidos.

La directora de bibliotecas de Helsinki, Katri Vänttinen, explica que el modelo se basa en una cultura de préstamo arraigada en el pasado rural del país y en el pragmatismo de no comprar objetos de uso ocasional. En la biblioteca Saari de Oulu, los usuarios acortan pantalones, imprimen partituras o diseñan camisetas, mientras los espacios reservados para reuniones, estudios o actividades musicales son los bienes más demandados después de los libros.

Según Noora Hirvonen, profesora de estudios de información en la Universidad de Oulu, recortar servicios infrautilizados puede convertirse en una profecía autocumplida: al reducir horarios, bajan las visitas y eso justifica más recortes. La investigadora sostiene que bibliotecas, profesores, desempleados y personas sin hogar comparten los mismos espacios, lo que las convierte en piezas clave de la infraestructura democrática finlandesa. La Ley de Bibliotecas finlandesa obliga a estos centros a promover la democracia, la libertad de expresión y la ciudadanía activa. En 2025, el país destinó 371 millones de euros (430 millones de dólares) a sus bibliotecas públicas, unos 65,78 euros por habitante.