Este artículo, escrito por Stegosaur tras una reciente pérdida de empleo, explora un patrón recurrente en el mundo laboral al que el autor llama el “mito de los tres años”. Este mito se refiere a la promesa, a menudo vacía, de que una mejora (un ascenso, un aumento, un cambio de proceso) se materializará si uno simplemente espera entre dos y tres años. La estrategia es simple: se le pide al empleado que posponga su iniciativa, que la mantenga en secreto, y que continúe trabajando diligentemente mientras otros avanzan. La trampa radica en que esta espera, a menudo, no se traduce en nada, y el empleado, habiendo invertido tiempo y esfuerzo, se encuentra descartado, reemplazado por alguien que ha replicado su trabajo y recibido el reconocimiento que le fue negado.
El autor argumenta que las organizaciones utilizan esta táctica para preservar el statu quo, a menudo por razones que van más allá de la mera eficiencia o viabilidad. Pueden existir compromisos contractuales, presiones de don
