Snow Leopard (Mac OS X 10.6) se presentó en 2009 como una versión sin funciones nuevas, centrada en pulir el sistema, mejorar el rendimiento y corregir errores, una promesa que los usuarios de Mac recibieron con alivio tras años de actualizaciones que parecían romper tanto como arreglaban. Esa idea trascendió al público de Apple y hoy se usa para describir cualquier actualización que priorice estabilidad sobre novedades, desde distribuciones de Linux hasta actualizaciones de teléfonos. Sin embargo, el autor recuerda que la realidad fue muy distinta: tuvo que degradar su MacBook Pro de 2006 desde Snow Leopard de vuelta a Leopard por graves problemas de estabilidad en Finder, su ExpressCard FireWire 800 y sus plugins de iMovie HD, y volvió a hacerlo meses después antes de saltar directamente a Lion en 2011. El artículo cita además a Jeff Johnson, que documentó ampliamente los fallos que Snow Leopard introdujo y que hubo que parchear después. Aun así, el mito sigue vivo dieciséis años después porque responde a un anhelo real de los usuarios: estabilidad y mejoras de calidad de vida, algo que la industria ha ido descartando en su búsqueda constante del siguiente ciclo de "enshittification".
El mito de Snow Leopard: una estabilidad que nunca existió del todo
Fuentes:
The myth of Snow Leopard
