El mito de que los jóvenes ya no saben leer: un reportaje desde Misisipi

Fuentes: Stop Saying Kids Can't Read

En la escuela secundaria Jefferson County Middle School, en el condado más pobre de Misisipi, la docente Candace Hamberlin prepara a sus alumnos de octavo grado para los exámenes estandarizados MAAP, que se aplican en tres semanas. De los 20 estudiantes matriculados en su clase, solo 10 asisten: seis han sido derivados a clases de refuerzo y cuatro están ausentes. La instrucción lectora gira en torno a los programas adaptativos StudySync e i-Ready, y la práctica para la prueba es una actividad que ocupa todo el año lectivo.

Los resultados son preocupantes: apenas la mitad de los alumnos de octavo grado aprobó el examen y menos del 15 % alcanza el nivel de competente. Si la calificación de la práctica reciente —175 de 700 puntos— correspondiera a la prueba real, la escuela obtendría una F, con consecuencias de financiación y supervisión estatal. El 98 % del alumnado del distrito es afroamericano.

El reportaje contextualiza el problema en una tendencia nacional: los puntajes de lectura llevan 14 años en descenso y son especialmente bajos en secundaria. Aunque Misisipi es célebre por la mejora en primaria, sus estudiantes mayores no progresan. Hamberlin, con 25 años de experiencia en primaria, subraya que su objetivo real va más allá del examen: formar lectores capaces de interpretar instrucciones complejas y desenvolverse en la vida adulta. El artículo repasa la historia de la evaluación estandarizada en EE UU, desde el informe "A Nation at Risk" de 1983 hasta la ley No Child Left Behind de 2002, y señala que algunos de sus autores reconocieron haber seleccionado los datos para sostener la tesis del fracaso escolar.