El ministro israelí de Cultura, Miki Zohar, ha solicitado al servicio de Inteligencia interior, el Shin Bet, que investigue la identidad de los oficiales militares que ofrecen su testimonio anónimo en el documental 'Naza'. Esta medida se enmarca en la promesa del Gobierno de revocar la nacionalidad de los directores, los periodistas Yuval Abraham y Rachel Szor, tras el éxito del documental en el Festival de Venecia, donde ganó el Premio Especial del Jurado.
Zohar, quien ha sido crítico con los creadores, ha enviado una carta al director del Shin Bet, David Zini, pidiendo que determine quién proporcionó los materiales a los cineastas, cómo los obtuvieron y si se utilizó información de seguridad de forma ilegal. La solicitud incluye la posibilidad de que elementos hostiles, como Hamás, hayan facilitado la información. El documental expone la cadena de mando detrás de la matanza en Gaza, utilizando el acrónimo NAZA para referirse a la estimación de víctimas civiles en bombardeos.
A pesar de la presión institucional, colectivos de derechos humanos y artistas han respaldado a los directores. Más de un millar de directores israelíes han firmado una petición en la plataforma Atzuma para defender la libertad de expresión, mientras que ONGs como Peace Now y Breaking the Silence han denunciado la respuesta institucional como propia de regímenes dictatoriales. El Ejército israelí ha negado que la Inteligencia Artificial decida los ataques, calificando los cientos de víctimas civiles como "daños colaterales".
