El mercado global del petróleo necesitará hasta dos años para recuperar sus reservas y la demanda habitual tras la reapertura del estrecho de Ormuz, según Amin H. Nasser, presidente de Saudi Aramco. Esta estimación, revelada durante el Energy Intelligence Forum en Londres, indica que la recuperación será progresiva y que el tiempo de recuperación aumentará a medida que se prolongue la interrupción del tránsito actual. La situación se agrava por la incertidumbre política: el presidente iraní Mohammad Baqer Qalibaf ha confirmado que el estrecho no se reabrirá hasta que se cumplan siete condiciones del acuerdo firmado con Estados Unidos en junio.
Mientras tanto, la crisis energética ha provocado medidas coordinadas a nivel internacional. El G7 anunció la liberación de 100 millones de barriles de petróleo y diésel de sus reservas de emergencia durante cuatro meses, bajo la coordinación de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). En Estados Unidos, la administración de Donald Trump ha considerado limitar las exportaciones de diésel para controlar los precios internos, una medida que podría agravar la dependencia externa. En España, las importaciones de crudo en agosto aumentaron un 11% respecto a 2025, alcanzando los 5.705 millones de toneladas. Nigeria se convirtió en el principal proveedor con el 18,1% del total, seguida por México, Venezuela y Estados Unidos, mientras que las importaciones desde Oriente Medio, aunque aumentaron, no incluyen a Irak, un suministro habitual. La normalización del mercado dependerá no solo de la apertura física, sino de la reconstrucción de la confianza y la capacidad de respuesta a la demanda mundial.
