El megayate Dragonfly, propiedad del cofundador de Google Sergey Brin, ha sido avistado este verano en aguas de Formentera, cerca de Punta Pedrera, tras su paso por Ibiza en 2024. La embarcación de 142 metros, construida por el astillero alemán Lürssen y valorada en unos 450 millones de dólares, fue encargada originalmente por el empresario ruso Leonid Mikhelson y adquirida por Brin durante su construcción, con entrega en 2024.
El yate dispone de aproximadamente 2.000 metros cuadrados de espacio interior y 1.000 metros cuadrados de zonas al aire libre repartidos en cinco cubiertas. Cuenta con dos helipuertos —uno en proa y otro en popa—, varias piscinas, un cine y sistemas de entretenimiento que lo convierten en un complejo autónomo. Funciona con propulsión híbrido diésel-eléctrica y consume electricidad equivalente a la de unos 580 hogares. El exterior fue diseñado por el arquitecto naval Germán Frers y los interiores por Nauta Design.
Brin, miembro del consejo de Alphabet y cuarto hombre más rico del mundo según Forbes, con un patrimonio estimado en 269.000 millones de dólares, ya poseía un Dragonfly anterior de 73 metros entregado en 2009 y rebautizado como Capricorn. Mantener el nuevo megayate cuesta entre 30 y 40 millones de dólares anuales.
