El mar Mediterráneo acumula anualmente entre 150.000 y 610.000 toneladas de plástico, según estimaciones recientes. Aunque Egipto, Italia y Turquía son frecuentemente señalados como los principales responsables, los datos indican que estos tres países contribuyen con menos del 58% del total global. La distribución real de la contaminación varía significativamente si se analiza la intensidad por habitante: Montenegro lidera con 8,7 kg de plástico por persona al año, seguida de Albania, Bosnia-Herzegovina y Macedonia del Norte. Estudios de la Universidad de Cádiz y modelos como el de Kaandorp confirman la magnitud del problema, estimando entre 2.100 y 3.400 toneladas de plástico flotante en el mar en 2015, de las cuales entre el 49% y el 63% se depositó en las costas. La contaminación costera proviene principalmente de fuentes terrestres locales, como la costa catalana. La fauna marina sufre un impacto directo, con tasas de ingestión de microplásticos del 47% en sardinas, 14% en anchoas y 57% en boga, aunque aún no existen estudios sobre el efecto en la salud humana.
