El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, abrió este domingo por la noche una vía para la esperanza en el mayor incendio de la historia de España, aunque las alarmas siguen encendidas porque el fuego todavía no está controlado. Aunque durante la jornada se habló de contención en la mayoría de los flancos, el objetivo marcado para las próximas horas pasa por evitar reproducciones de los focos debido a la complicada meteorología.
El incendio, que ha obligado a declarar la emergencia nacional en Madrid, Ávila y Toledo, ronda las 77.000 hectáreas arrasadas y suma cerca de 90.000 personas afectadas por desalojos y confinamientos en distintos municipios. Marlaska reconoció que la evolución "va muy despacio", en línea con la complejidad de un fuego que ya se ha convertido en la mayor tragedia forestal registrada en el país.
Las autoridades trabajan en una jornada decisiva para avanzar en la estabilización del perímetro y evitar que las condiciones meteorológicas, adversas, reactiven los focos ya sofocados. La emergencia nacional declarada en las tres comunidades autónomas permite movilizar recursos extraordinarios del Estado para hacer frente a un siniestro sin precedentes por su extensión y duración.
