Un matemático relata el momento en que, tras siete años de trabajo, encontró por fin la solución a un problema que le había acompañado desde la infancia. Sentado frente a su escritorio a principios de septiembre, experimentó una "revelación increíble" e inesperada que describió como "el momento más importante de mi vida laboral": algo "de una belleza indescriptible, tan simple y tan elegante". Pasó veinte minutos mirando los cálculos sin poder creerlo y volvió varias veces a su mesa a lo largo del día para comprobar que la idea seguía allí. La pista decisiva fue releer la estructura original de la prueba de Flack y Colyvan y entender con exactitud por qué no funcionaba, lo que le permitió corregirla. Esa misma noche verificó el resultado y, a la mañana siguiente, a las once, confirmó la prueba. Según cuenta, bajó y le dijo a su mujer: "Lo encontré". El propio protagonista reconoce que tuvo "el privilegio, muy poco común, de poder perseguir en mi vida adulta lo que había sido el sueño de mi infancia" y califica la experiencia de "más gratificante que cualquier cosa que pueda imaginar". El testimonio, difundido en formato vídeo por el canal Atish Joygobin, acumula más de 2,6 millones de visualizaciones.
