El madroño mediterráneo (Arbutus unedo), árbol emblemático del escudo de Madrid, se ha convertido en una especie exótica invasora en el archipiélago canario, donde se introdujo en el siglo XX como árbol ornamental. Según la ficha oficial del MITECO, está naturalizado en las siete islas, con la mayor población conocida en la Reserva Natural Especial de Chinyero (Tenerife), donde se cuentan miles de ejemplares. Su presencia amenaza al endémico Arbutus canariensis por competencia directa y, sobre todo, por hibridación: ambas especies se cruzan de forma natural y generan el híbrido Arbutus ×androsterilis, cuya población crece en Tenerife y Gran Canaria, según el estudio de Salas-Pascual y Déniz Suárez (2019).
El problema se agrava porque, una vez producida la hibridación, no basta con retirar los ejemplares foráneos: hay que gestionar también la progenie híbrida. La ley canaria prohíbe desde 2013 su plantación, transporte y venta, y la RedEXOS del Gobierno de Canarias ha actuado sobre varias localizaciones, aunque no existe un plan de erradicación específico publicado. Frente a otras invasoras como el rabo de gato, el madroño invasor ocupa una superficie más localizada, pero su avance genético sobre la laurisilva preocupa a los gestores del archipiélago.
