El Madroño, situado en las estribaciones de la Sierra de Aracena y dentro de la comarca de la Vía de la Plata, se consolida como el municipio menos poblado de la provincia de Sevilla. Según los últimos datos del padrón municipal, la localidad cuenta con apenas 286 habitantes censados, una cifra que refleja su carácter de enclave tranquilo y alejado del ritmo urbano. Su nombre deriva de la abundancia de madroños en el lugar de asentamiento, y aunque su independencia municipal no se alcanzó hasta 1921, sus raíces se remontan a la Prehistoria, evidenciada por restos arqueológicos como los grabados rupestres del Cerro de El Riscal.
El municipio está compuesto por un núcleo principal y cuatro aldeas: El Álamo, Juan Antón, Juan Gallego y Villagordo. Entre sus atractivos destacan la iglesia de San Blas, las fiestas de las Cruces (de Arriba y de Abajo) y la Encina de los Perros, un árbol declarado Monumento Natural por la Junta de Andalucía a solo 1,5 kilómetros del pueblo. A pesar de la baja cifra oficial, la realidad demográfica es más dinámica durante los fines de semana y las vacaciones de verano, cuando antiguos vecinos y familiares regresan a disfrutar del entorno. En el contexto provincial, otros municipios como San Nicolás del Puerto y Castilleja del Campo superan los 600 habitantes, mientras que por extensión territorial, Castilleja de Guzmán ocupa el primer lugar con apenas 2,04 kilómetros cuadrados.
