París Marx, autor del libro 'Data Centers: The Rise of the AI Infrastructure', analiza en una entrevista con The New Yorker cómo la expansión acelerada de infraestructura para inteligencia artificial en Estados Unidos se asemeja a la burbuja tecnológica de los años 90. Marx señala que, mientras EE. UU. enfrenta presiones electorales por el consumo energético y hídrico, otras naciones como Irlanda, Nueva Zelanda y Singapur ya han implementado moratorias o regulaciones estrictas. El autor destaca el caso de Google en The Dalles, Oregón, que consumió el 29% del agua de la comunidad y ocultó sus cifras durante un año, así como la estrategia de la industria en Irlanda para construir plantas de gas privadas en lugar de depender de la red eléctrica pública. Marx advierte sobre la viabilidad económica de estos centros si la demanda de chips cae, comparando la situación actual con la sobreconstrucción de fibra óptica durante la burbuja de las dot-com. Además, critica la falta de regulación gubernamental en EE. UU. frente a las promesas no cumplidas de la IA generativa y la necesidad de evaluar el impacto social y ambiental de estas infraestructuras. El artículo también menciona la creciente tensión en la Unión Europea, donde los objetivos climáticos chocan con la expansión de la infraestructura de IA, sugiriendo que este conflicto podría convertirse en un punto de inflexión político similar al de EE. UU.
