Tim Cook deja este lunes la presidencia ejecutiva de Apple con un balance ambiental considerado positivo dentro del sector tecnológico. Bajo su dirección, la compañía estableció estándares pioneros para reducir la contaminación generada por sus productos y proveedores, y mantuvo estable su huella de carbono mientras rivales como Google y Microsoft ven crecer sus emisiones por la demanda energética de la inteligencia artificial generativa.
Según el último informe ambiental de Apple, la empresa emitió 15,3 millones de toneladas métricas brutas de CO₂ en 2025, el equivalente a la contaminación de unas 40 centrales de gas en un año. En 2020, Apple se fijó el objetivo de recortar sus emisiones un 75 % para fin de década respecto a 2015; hasta ahora ha logrado una reducción del 60 %, según anunció al confirmar la transición de Cook a presidente ejecutivo. La contaminación de la empresa cayó cada año desde 2021 y se mantuvo plana en 2025 pese al crecimiento del negocio.
Grupos ambientales como Stand.earth y Greenpeace East Asia reconocen los estándares impuestos a proveedores, pero advierten que el panorama podría empeorar con la expansión de la IA. Apple también ha sido criticada por demandas colectivas y acusaciones de greenwashing relacionadas con sus productos declarados "carbon neutral", publicidad que retiró tras la prohibición de la UE de los reclamos basados en compensaciones.
