El juicio del caso Kitchen ha quedado este martes visto para sentencia, casi cuatro meses después de su inicio el 6 de abril. En la última sesión, antes del anuncio de la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, solo ejercieron la última palabra tres de los ocho acusados que quedaban en el banquillo: el comisario jubilado José Manuel Villarejo, el chófer de la familia Bárcenas Sergio Ríos Esgueva y el comisario Andrés Gómez Gordo. El exministro Jorge Fernández Díaz y el exsecretario de Estado Francisco Martínez renunciaron a intervenir, al igual que Eugenio Pino, que lo hizo por vía telemática alegando problemas de salud.
Villarejo, que cumplirá 75 años la próxima semana, calificó su implicación como un error y restó valor a las agendas y grabaciones que le fueron intervenidas: defendió que las anotaciones eran de uso diario y que los audios respondían a sus funciones como agente de inteligencia, custodiadas en su caja fuerte. Gómez Gordo negó cualquier participación en la ideación de la operación y recordó que lleva cinco años suspendido de empleo y sueldo; ya está condenado en primera instancia a tres años de cárcel por el caso Ciudad de la Justicia. Ríos Esgueva apeló a la colaboración ciudadana cuando unos agentes identificados como tales le contactaron.
El proceso analiza una presunta operación parapolicial dirigida desde el Ministerio del Interior para sustraer documentación comprometedora para el PP a Luis Bárcenas y su familia tras el ingreso en prisión del extesorero en 2013. Anticorrupción solicita 19 años de prisión para Villarejo y 15 para Fernández Díaz, Martínez y Gómez Gordo, apodado 'Cospedín'. Durante la vista fueron absueltos, con acuerdo de las partes, los policías José Ángel Fuentes Gago y Bonifacio Díez Sevillano.
