Zulfi Alam, vicepresidente corporativo de quantum en Microsoft, afirma no estar interesado en convencer a los científicos que cuestionan los resultados de su equipo. El pasado año, su grupo aseguró haber dividido un electrón en cuasipartículas de Majorana —entidades predichas hace casi 90 años y nunca observadas de forma concluyente— como paso hacia una nueva forma de computación. La comunidad científica recibió el anuncio con fuerte escepticismo: los datos eran ambiguos y no se podía descartar que otras phenomena físicas explicasen la señal. Microsoft ya retiró en 2021 un artículo en Nature sobre el mismo tema tras las objeciones de físicos independientes. En junio, la compañía anunció un qubit mil veces más fiable que su predecesor, pero sigue sin compartir los datos brutos que permitirían verificar la base del hallazgo.
Alam justifica esa opacidad por la sensibilidad comercial de la investigación y critica la lentitud de la revisión por pares: un artículo publicado en Nature en junio se basaba en trabajo de dos años atrás. «La noción de revisión por pares y publicaciones no funciona en este mundo tan rápido», declaró. Trevor Lanting, director de desarrollo de D-Wave Quantum, respondió que la evaluación científica «es parte del proceso sano para establecer los fundamentos técnicos» y que afirmar que «no hay tiempo» suele equivaler a que «los resultados no resisten ese escrutinio». Alam, en cambio, confía en que el funcionamiento de la propia máquina —que Microsoft prevé tener lista para 2029— zanjará el debate.
