El JCB Hydromax bate el récord de velocidad terrestre para coches de hidrógeno en Bonneville
El fabricante británico de maquinaria pesada JCB ha establecido un nuevo récord mundial de velocidad para vehículos terrestres propulsados por hidrógeno tras alcanzar una media de 406,32 mph (653,9 km/h) en dos pasadas por las Salinas de Bonneville, en Utah. La marca, pulveriza prácticamente el récord anterior de 185,5 mph que ostentaba el BMW H2R desde agosto de 2004, también logrado en Bonneville. Se trata, además, de una velocidad superior a la alcanzada por cualquier vehículo terrestre impulsado mediante pilas de combustible de hidrógeno, cuyo récord se sitúa en 303 mph, lo que convierte al Hydromax en el vehículo a hidrógeno más rápido del mundo, independientemente de la tecnología empleada.
Al volante se sentó Andy Green, ex piloto de la Royal Air Force y actual poseedor del récord absoluto de velocidad terrestre con el Thrust SSC, que en 1997 alcanzó los 763,035 mph (1.228 km/h), siendo la primera persona en romper la barrera del sonido con un vehículo de ruedas. Green ya había llevado otro vehículo de JCB, el Dieselmax, al récord de la categoría diésel en 2006.
El Hydromax es un vehículo de 9,75 metros de longitud equipado con dos motores de hidrógeno de serie, originalmente diseñados para excavadoras y maquinaria agrícola de JCB, cada uno con una potencia de aproximadamente 588 kW (800 CV), sumando un total de 1.600 CV. Los motores están acoplados mediante una caja de cambios de doble embrague que transmite la potencia a las cuatro ruedas, y se distribuyen uno delante y otro detrás para optimizar el reparto de pesos. Para la refrigeración se utiliza un sistema de cambio de fase con hielo, que consume cerca de un cuarto de tonelada de hielo por pasada, ya que los sistemas de refrigeración por aire convencionales comprometerían la aerodinámica del vehículo, esencial para la estabilidad a alta velocidad.
El logro se enmarca en un programa de inversión de 100 millones de libras esterlinas que JCB desarrolla desde 2020 en su fábrica de motores de Foston, en el condado de Derbyshire. La compañía, obligada por las normativas británicas de emisiones a buscar alternativas al diésel para su maquinaria de construcción y agrícola, descartó inicialmente las pilas de combustible por su elevado coste y fragilidad. En su lugar, optó por desarrollar un motor de combustión interna de hidrógeno completamente nuevo, basado en su experiencia con motores diésel, con inyección de hidrógeno a baja presión y temperatura y encendido por chispa, complementado con turboalimentación para compensar la menor densidad energética del hidrógeno frente a la gasolina.
El enfoque contrasta con intentos previos en la industria del automóvil. En 2006, BMW modificó un V12 atmosférico de un Serie 7 para quemar hidrógeno, aunque el resultado fue un 60% menos de potencia y un consumo cinco veces superior al de la gasolina. Más recientemente, Toyota ha experimentado con un Corolla de hidrógeno turboalimentado en carreras de resistencia japonesas, recurriendo a la sobrealimentación para mitigar las mismas limitaciones.
Según las fuentes, la marca entra ahora en el libro de los récords con un palmarés singular: además del récord para vehículos a hidrógeno, JCB mantiene las marcas para el vehículo diésel más rápido y posee los registros del tractor más veloz (135,191 mph) y del cargadorretroexcavadora más rápido (72,58 mph), en una estrategia de comunicación que vincula récords deportivos con posicionamiento tecnológico en el segmento de maquinaria industrial.
La proeza ha tenido lugar en la categoría A, grupo XIV, clase 7 de la FIA, reservada a vehículos terrestres con salida lanzada que inician la medición del tiempo en movimiento. En la primera pasada, el Hydromax registró una media de 400,623 mph, mientras que en la segunda alcanzó 412,135 mph, de donde se obtiene la cifra homologada de 406,32 mph.
El récord absoluto de velocidad terrestre con un vehículo de ruedas sigue siendo, desde 1997, el del ThrustSSC con 763,6 mph (1.229 km/h). Intentos posteriores, como el del proyecto Bloodhound, que buscaba alcanzar las 1.000 mph, se vieron frustrados por falta de financiación y el vehículo fue puesto a la venta en 2021. En ese contexto, la consecución de nuevos récords parciales, como el logrado por JCB, adquiere un relieve especial dentro de la disciplina.
Con esta marca, JCB no solo demuestra la viabilidad técnica de sus motores de hidrógeno en condiciones extremas, sino que envía una señal sobre la madurez de la tecnología de combustión de hidrógeno como alternativa realista al diésel en aplicaciones industriales pesadas, un segmento donde la electrificación total presenta todavía limitaciones operativas.
