El ISBN nació en 1970 y tus libros antiguos no necesitan uno

Fuentes: The ISBN Was Invented in 1970. Your Books Don't Care.

El ISBN, ideado por el estadístico Gordon Foster en 1965 para la cadena británica W.H. Smith y estandarizado en diez dígitos desde 1970 y en trece desde 2007, fue una solución elegante para el problema logístico de la edición de masas: identifica de forma única una edición, un formato y una editorial mediante algoritmos de dígito de control. Sin embargo, ese sistema —diseñado para bolsillistasoffset impresos en tiradas nacionales— se ha convertido, por defecto más que por diseño, en la infraestructura universal de la catalogación, con consecuencias notables para los libros publicados antes de 1970 y para formatos como prensas privadas, fanzines, panfletos, hojas sueltas y ediciones clandestinas.

Existen otros identificadores que las bibliotecas de investigación manejan con naturalidad y que la mayoría del software doméstico ignora: el ESTC cubre unas 480.000 ediciones en inglés anteriores a 1801; los catálogos alemanes VD16, VD17 y VD18 suman más de 400.000 registros de los siglos XVI, XVII y XVIII; el USTC documenta cada libro europeo impreso antes de 1601 con más de 400.000 registros; el GW se ocupa de los incunables; y los números OCLC y LCCN siguen siendo los identificadores más completos del mundo. Frente a ellos, una cita como 'Brunet III, 1247' funciona como referencia precisa, aunque apunte a una página de 1864.

El artículo defiende que un sistema de catalogación riguroso debe tratar el ISBN como un identificador más entre varios —útil para un segmento histórico concreto pero estrecho— y dejar de considerarlo condición sine qua non para que un libro exista en la base de datos. Un libro sin ISBN no es un libro con datos faltantes: es un libro con datos diferentes, anteriores y, con frecuencia, más ricos.