El informe de 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), titulado 'The Point of Return', marca un punto de inflexión crítico en la lucha contra el cambio climático: declara que el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 1,5°C para 2100 es inviable de alcanzar en el plazo de una sola década. Según el documento, la oportunidad de cerrar la brecha de emisiones con un 'sobrepaso' mínimo o nulo se ha perdido, haciendo que el exceder el umbral de 1,5°C sea inminente e inevitable. Esta conclusión, respaldada tanto por fuentes de la ONU como por medios internacionales, obliga a la comunidad global a replantear sus estrategias inmediatas.
El análisis del informe revela que, para evitar un calentamiento descontrolado, la temperatura global debe mantenerse por debajo de 2°C, con la meta de regresar a 1,5°C antes de finales de siglo. La situación actual es alarmante: si las políticas actuales continúan, el calentamiento podría alcanzar los 2,8°C dentro de este siglo. Incluso bajo el escenario más optimista, asumiendo que todos los compromisos nacionales (NDCs) se cumplen al 100%, el calentamiento se limitaría solo a 2,6°C, una cifra significativamente peor que las proyecciones previas. El informe señala que la retirada de Estados Unidos del acuerdo climático y las nuevas estimaciones de emisiones históricas han agravado la brecha, mientras que las nuevas NDCs presentadas desde el último informe no han logrado un impacto sustancial.
Para lograr este 'punto de retorno', las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) deben reducirse drásticamente. El informe establece que se necesitan recortes del 18% para 2030, del 45% para 2035 y del 69% para 2040, en comparación con los niveles de 2025. Sin embargo, la trayectoria actual es insuficiente. Incluso con la implementación total de las NDCs actuales, las emisiones solo se reducirían entre un 5% y un 8% para 2030, y entre un 11% y un 15% para 2035. El Secretario General de la ONU, António Guterres, ha calificado esta situación como una 'brecha de liderazgo', advirtiendo que el mundo está agotando el tiempo y las excusas para cerrar la brecha. Guterres ha llamado a los gobiernos a acelerar la transición hacia energías limpias, electrificar todos los sectores, adoptar mapas de ruta creíbles para abandonar los combustibles fósiles con plazos claros y proteger a los trabajadores y comunidades afectadas, e invertir en redes y almacenamiento de energía.
Las medidas específicas requeridas son cuantificables y urgentes. Para 2035, la capacidad de energía renovable debe triplicarse respecto a 2025, y la participación de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) en la producción energética debe reducirse en un 55%, 15% y 5% respectivamente. Para 2040, las reducciones necesarias serían del 75%, 30% y 35%. Además, el informe destaca la necesidad de operaciones a gran escala para eliminar el CO2 de la atmósfera. El PNUMA estima que se deben extraer 320 gigatoneladas de CO2, una cantidad equivalente a ocho veces las emisiones registradas en 2024, para finales de siglo. Esto implicará una combinación de soluciones biológicas, como la reforestación, y enfoques tecnológicos, incluyendo la compresión, mineralización y almacenamiento subterráneo del CO2.
A pesar de la gravedad de la situación, el informe ofrece una perspectiva de esperanza. Inger Andersen, Directora Ejecutiva del PNUMA, señala que el momento de la verdad ha llegado y que la acción es posible. Desde la adopción del Acuerdo de París en 2015, la capacidad de electricidad renovable ha crecido tres veces más rápido de lo previsto, y la construcción de energía solar fotovoltaica ha aumentado siete veces más rápido. La oferta total de energía de carbón y petróleo ha crecido más lento de lo proyectado, y las políticas climáticas han logrado reducciones reales de emisiones en varios sectores. No obstante, el progreso sigue siendo insuficiente, especialmente en la reducción de emisiones de combustibles fósiles y la reversión de la deforestación.
El informe concluye que, aunque el calentamiento de 1,5°C no se puede evitar por completo, minimizar el sobrepaso y volver a la línea de 1,5°C es posible si se toman medidas inmediatas y profundas. Se requiere una acción global y sin fronteras, ya que el clima no conoce límites. La próxima Conferencia de las Partes (COP31) en Antalya, Turquía, será crucial para reforzar estas prioridades, extender los objetivos cuantificados hasta 2035 y 2040 y hacer más tangibles las áreas de acción existentes. El mundo se enfrenta a una ventana de oportunidad limitada, donde la velocidad y la magnitud de la acción determinarán si la humanidad puede revertir el daño climático o si los impactos irreversibles, como el colapso de las capas de hielo y los sistemas de coral, se convertirán en la realidad.
