La economía española creció un 0,6% en el primer trimestre del año, según la Contabilidad Nacional Trimestral publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El dato, aunque supone una ligera desaceleración frente al 0,8% registrado a cierre de 2025, refleja la resistencia del tejido productivo ante la incertidumbre y la subida de los precios energéticos provocadas por la guerra en Oriente Medio. La demanda interna aportó cinco décimas al crecimiento, impulsada por el consumo de los hogares, que avanzó un 0,6% gracias al buen comportamiento del mercado laboral y a las medidas del Ejecutivo para amortiguar la subida de precios. El sector exterior contribuyó con una décima, ya que las importaciones cayeron un 1%, por encima de la caída de las exportaciones (-0,6%). Por el lado de la oferta, todos los sectores crecieron salvo la construcción, que se mantuvo prácticamente plana. En términos interanuales, el PIB aceleró su avance hasta el 2,7%, una décima más que al cierre de 2025, sostenidos por el consumo de los hogares (3,2%) y la inversión (5,6%). La construcción creció un 6,3%, con la inversión en vivienda al alza un 6%. El mercado laboral también mostró fortaleza: las horas efectivamente trabajadas subieron un 2,1% y los puestos equivalentes un 2,8%, con una productividad por hora del 0,6%.
