El 1 de febrero de 1981, en el Melbourne Cricket Ground, Australia y Nueva Zelanda disputaban el tercer partido de la final al mejor de cinco de la Copa World Series 1980-81, un One Day International de críquet. Con la serie empatada 1-1, el tercer encuentro ya había estado marcado por la polémica: Greg Chappell, capitán australiano, se negó a aceptar la palabra del jugador neozelandés Martin Snedden, que reclamó una difícil captura al límite del campo cuando Chappell llevaba 58 carreras. Los árbitros dieron la jugada como no out, pese a que las repeticiones televisivas mostraban lo contrario, en una época anterior al uso de repeticiones para decisiones arbitrales. Chappell acabó sumando 90 carreras antes de ser eliminado de forma similar, momento en el que sí aceptó la decisión.
El partido llegó a la última bola con Nueva Zelanda necesitando seis carreras para empatar y ocho wickets perdidos. Para entonces, Australia ya había confundido el conteo de overs en una reunión entre Chappell, Dennis Lillee, Kim Hughes y Rod Marsh, lo que dejó a Trevor Chappell como lanzador del over final. Su hermano Greg, el capitán, le ordenó entonces lanzar la última bola por debajo del brazo y rodando por el suelo, al estilo del bowls, para impedir que el bateador Brian McKechnie pudiera elevarla lo suficiente y conseguir un seis. La jugada era legal según las leyes internacionales del críquet, aunque violaba las reglas de torneos como la Benson & Hedges Cup inglesa. McKechnie bloqueó la bola y Australia ganó por seis carreras.
La reacción fue inmediata. Ian Chappell, hermano mayor de los protagonistas, gritó por televisión "No, Greg, no, no puedes hacer eso". Richie Benaud calificó la acción de "vergonzosa" y dijo que era "una de las peores cosas que he visto en un campo de críquet". El capitán neozelandés Geoff Howarth entró al campo para protestar a los árbitros. El incidente motivó una reforma oficial de las leyes internacionales del críquet para impedir que una acción similar se repitiera.
