El hijo como espejo: cómo los hijos heredan rasgos, manías y aficiones de sus padres

Fuentes: Chip Off The Old Block

El ensayo reflexiona sobre cómo la paternidad revela facetas inesperadas de uno mismo a través de los hijos. El autor parte de un pasaje de «Song of Hiawatha» (poema de Longfellow) en el que Mudjekeewis, al ver a su hijo, contempla su propia juventud renacida: esa imagen, asegura, captura una experiencia que solo conoce quien tiene un hijo al que realmente se parezca. A partir de ahí, enumera con humor y ternura los rasgos que ve reproducidos en su hijo varón: la obsesión infantil por los trenes (con una fotografía enmarcada que su madre conserva de cuando él era niño), ciertos gestos de un TOC que creía superado —como cerrar la puerta del armario un número concreto de veces— y la manía de dejar todas las puertas cerradas o de exigir silencio absoluto al dormir. También observa combinaciones imprevistas, como su aversión a los insectos sumada a la pasión entomológica de su esposa, que dan lugar a un hijo que localiza insectos, los pone cara a cara y exige al padre sacarlos de casa mientras los vigila. Frente a su hija, que ha heredado de la madre el desorden, el mal humor matutino y la costumbre de tararear, el hijo forma con él un bloque casi especular: cuarto impoluto, mismo rechazo al ruido nocturno, mismas batallas silenciosas. El texto, escrito en primera persona, alterna anécdotas domésticas concretas con observaciones generales sobre genética, crianza y el modo en que los hijos vuelven legible, y a veces incómoda, la propia historia.