El granal de 1607 en Gales: catástrofe y profecía en la prensa

Fuentes: The 1607 Bristol Flood: Catastrophe and Prophecy in Early Modern Press

El 30 de enero de 1607, el granal del Canal de Bristol inundó 518 kilómetros cuadrados, causando entre 2.000 y más muertes y convirtiéndose en una de las peores catástrofes naturales de la historia británica. En el contexto de la Edad Media, los eventos meteorológicos extremos no se percibían solo como fenómenos físicos, sino como señales divinas de la ira de Dios hacia una sociedad moralmente desviada. El historiador Erik Crnkovich analiza cómo la industria de la imprenta temprana cultivó una demanda constante por noticias ocultas, exóticas y prodigiosas, reflejando la ansiedad espiritual de la época.

Los panfletos de la época, como el de William Jones, describían la inundación como un castigo por la 'conspiración papística' y la inmoralidad general, interpretando las aguas como un termómetro moral que indicaba la necesidad de arrepentimiento. La narrativa religiosa enfatizaba la intervención divina en un mundo donde los intermediarios clericales habían desaparecido tras la Reforma, dejando a Dios como un maestro estricto que otorgaba recompensas y castigos. Además de la catástrofe, los textos destacaban milagros y comportamientos inusuales, como animales que dejaron de cazar durante la inundación o personas que sobrevivieron en techos flotantes, reforzando la creencia en la providencia especial.

La credibilidad de estas reportes variaba según el estatus social de los testigos, con nombres de figuras de la alta sociedad como el Lord Chancellor de Irlanda para validar la veracidad. Este fenómeno se enmarcaba en una 'moda' del siglo XVI y XVII por lo preternatural, impulsada tanto por el interés académico de Francis Bacon por los fenómenos naturales como por una cultura milenarista marcada por tensiones religiosas y políticas. Los panfletos se vendían en tiendas de Londres, teatros y tabernas, consolidando la idea de que la catástrofe natural y la crisis moral eran dos caras de la misma moneda en la mente de la población.