El Circuit de Barcelona-Catalunya acoge la 56.ª edición del Gran Premio de España de Fórmula 1, rebautizado como GP de Barcelona-Catalunya, en una cita que los expertos consideran el primer gran examen técnico de la temporada 2026. Tras un Gran Premio de Mónaco condicionado por la posición en pista, el trazado catalán, con 4,657 kilómetros y 14 curvas de alta exigencia aerodinámica y de tracción, devolverá a los equipos un escenario representativo para medir el rendimiento real de los nuevos monoplazas. Los equipos ya rodaron en Barcelona durante los test de pretemporada de enero, por lo que la carrera permitirá comprobar la evolución de los coches seis meses después. Pirelli ha seleccionado los compuestos C2, C3 y C4, una elección más blanda de lo habitual pensada para aumentar las paradas y dar más protagonismo estratégico al neumático duro, en un asfalto abrasivo donde la degradación térmica castiga especialmente el eje delantero y el lado izquierdo de los neumáticos. El artículo destaca que Barcelona exige un equilibrio fino entre carga aerodinámica, eficiencia y cuidado de los neumáticos, y que el trazado suele ser escenario de evoluciones técnicas relevantes, incluidas mejoras en llantas y gestión térmica. En el palmarés histórico, Michael Schumacher y Lewis Hamilton suman seis victorias cada uno, y Ferrari es el constructor más laureado. Más que una carrera de casa, Montmeló llega como prueba definitiva para identificar el coche más completo de la nueva era.
