El Gobierno de España ha condenado sin matices los actos de violencia callejera desatados en Barcelona y Bilbao, calificando de "barbaridad" la acusación del Partido Popular de que el presidente Pedro Sánchez y la izquierda alientan dichos disturbios. La ministra portavoz, Elma Saiz, afirmó en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que "en democracia, la violencia no tiene cabida". Esta postura responde a las declaraciones de Cayetana Álvarez de Toledo, número 2 del PP en la candidatura al Congreso por Madrid, quien acusó al presidente de legitimar la violencia al amnistiar el golpe de Estado en Catalunya y al convertir a Bildu en socio referente sin exigirle condenas inequívocas de la delincuencia. Álvarez de Toledo argumentó que los disturbios no son casualidad, sino el resultado de una política que prepara el terreno para la intimidación, y señaló que los neoetarras son hijos de Bildu y Sánchez. Por su parte, Miguel Tellado, número 2 del PP en Bilbao, acusó al Ejecutivo de haber convertido la delincuencia en una "compañía común" y de gobernar con ella, atribuyendo el caos a un grupo de extrema izquierda que el Gobierno no controla. El Gobierno rechaza estas acusaciones y mantiene su postura de no tolerar la violencia política.
