El Gobierno británico avanzó este lunes su disposición a respaldar una reforma legal que permitiría la circulación de robots autónomos de reparto por las aceras de Inglaterra, una decisión que ha encendido las alarmas entre asociaciones de defensa de los peatones. Estos dispositivos de baja velocidad, empleados principalmente para distribuir comida a domicilio y compras de supermercado, ya operan en pruebas en localidades como Cambridge, Bristol, Milton Keynes, Sheffield, Leeds y Barnsley, si bien lo hacen en un vacío legal: la Ley de Carreteras de 1835 prohíbe expresamente la presencia de «carruajes» en las aceras.
La aclaración normativa se enmarcaría en la revisión en curso de la legislación sobre sillas de ruedas y patinetes eléctricos. El Departamento de Transporte, que pilotea los cambios, asegura que la seguridad es su prioridad, aunque no precisa cuándo verá la luz la reforma. Starship Technologies, empresa con sede en San Francisco cofundada por dos creadores de Skype, aspira a desplegar más de 10.000 unidades en el mercado inglés y contempla abrir una planta de fabricación en el Reino Unido si la normativa se clarifica.
La organización Living Streets ha remitido una carta a la secretaria de Transporte Heidi Alexander y ha puesto en marcha la campaña «Pavement Overload», que denuncia el riesgo de estos aparatos para personas mayores, usuarios de sillas de ruedas y personas ciegas o con discapacidad visual. Su directora, Catherine Woodhead, ha reclamado que cualquier consulta pública sitúe la seguridad peatonal como requisito básico, no como reflexión tardía.
