El Gobierno federal alemán emplea cada vez más la inteligencia artificial como herramienta de trabajo y la formación en esta materia es obligatoria para sus funcionarios, según la respuesta del Ministerio de Digital y Modernización del Estado a una pregunta parlamentaria del grupo Die Linke. La contestación revela que la Administración federal ha desplegado un marco creciente de directrices, cursos obligatorios y plataformas informáticas protegidas, pero se muestra esquiva al detallar qué modelos se utilizan, con qué instrucciones se elaboran los discursos ministeriales y cómo se documenta ese uso en los archivos.
El ministerio recuerda como principio general que la IA es un instrumento cotidiano de apoyo y que, mientras una persona valide el resultado en términos técnicos y de calidad, no se requiere una señalización específica. Los prompts concretos o el alcance del uso son, según su respuesta, meros resultados intermedios de procesos internos sobre los que no dispone de más información. La responsabilidad del contenido recae en la persona autora.
La respuesta sí detalla que la Administración utiliza principalmente la plataforma interna Kipitz, operada en el centro de datos del Informationstechnikzentrum Bund, que permite procesar incluso documentos confidenciales sin que los datos salgan hacia proveedores externos. Todos los ministerios exigen formación previa antes de autorizar el acceso a sistemas de IA: el Ministerio de Economía impone un «carné de IA» de varios módulos, el Tribunal Federal Contencioso-Administrativo y la Oficina Central Federal de Impuestos exigen un certificado de competencia, y organismos como la Agencia Federal de Medio Ambiente o el Instituto Thünen ofrecen cursos, consultas y guías prácticas.
