Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra, ha declarado que regular la inteligencia artificial no es el punto de partida adecuado, sino que debe priorizarse la realización de pruebas rigurosas para identificar vulnerabilidades y salvaguardas. En su primer artículo publicado en Substack, Bailey reconoce que los riesgos asociados a la IA son reales y significativos, pero argumenta que el desarrollo de la tecnología no debe detenerse, ya que sus beneficios son inmensos. El objetivo, según el funcionario, es establecer un sistema de intervención y límites claros para operar la IA de manera segura.
Esta postura se enmarca en un debate global intensificado por la rápida adopción de la tecnología. Ejecutivos de empresas líderes como OpenAI y Anthropic han solicitado un enfoque internacional coordinado para gestionar los riesgos, mientras que el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha rechazado la idea de un frenado generalizado, defendiendo la supremacía tecnológica de Estados Unidos frente a China. No obstante, tras una cumbre con empresas de IA, Trump afirmó que los directivos han firmado un documento moralmente vinculante como forma de protección. En el Reino Unido, Bailey señaló que el Instituto de Seguridad de la IA está trabajando en estándares, aunque advirtió que la velocidad de progreso debe acelerarse con un grado de humildad, ya que las pruebas pueden revelar fallos inesperados que justifican la necesidad de dicho proceso.
