El glaciar Perito Moreno, considerado durante décadas una excepción al derretimiento global por su estabilidad, ha entrado en una fase de retroceso acelerado según imágenes satelitales recientes y literatura científica publicada este año. El 30 de junio de 2026, el programa Copernicus de la Agencia Espacial Europea difundió como 'imagen del día' una captura de Sentinel-2 que comparaba el estado actual del glaciar con el de 2016 y mostraba un cambio radical a simple vista.
La monitorización se ha apoyado en un arsenal orbital que incluye Sentinel-1, Landsat, CryoSat, ASTER y satélites históricos como Corona y KH-9, lo que ha permitido reconstruir las últimas tres décadas del glaciar. Un estudio de 2026 sitúa el punto de inflexión en 2018, cuando el glaciar se desconectó de una morrena sumergida que actuaba como freno natural. Al perder ese apoyo físico, el flujo de hielo se aceleró y comenzó a desintegrarse como el resto de glaciares patagónicos.
Los datos cifran el retroceso: en 2025 se habían perdido unos 385 metros de hielo, y distintos estudios apuntan a un retroceso extremo superior a 800 metros. El caso ilustra las advertencias de la ONU sobre el derretimiento acelerado y el riesgo hídrico global, al demostrar que ni los glaciares considerados más estables escapan ya al calentamiento.
