El futuro de los desarrolladores de software en la era de la IA

Fuentes: What's gonna happen to software engineers?

Un desarrollador de software publica un ensayo de opinión en el que reflexiona sobre el futuro de su propia profesión ante el avance de la inteligencia artificial. El texto parte de una premisa honesta —nadie sabe realmente qué va a pasar— y se articula en torno a dos categorías que, según el autor, ayudan a entender los distintos destinos profesionales: los desarrolladores que escriben código como medio para construir productos, y los que lo hacen como fin en sí mismo.

El autor se sitúa en el primer grupo, al que también pertenece Boris Cherny, creador de Claude Code, según menciona. Para esta categoría, la revolución de la IA plantea una paradoja: por un lado, permite prototipar más rápido y construir en áreas donde antes no se tenían todas las habilidades; por otro, elimina la exclusividad técnica, ya que personas no técnicas pueden ahora materializar sus propias ideas sin necesidad de un programador.

El ensayo plantea posibles escenarios en un horizonte de 5 a 10 años. El primero es el business-as-usual, en el que el oficio no cambiaría radicalmente: los desarrolladores seguirían siendo mucho más productivos que los no desarrolladores con herramientas de IA, y la profesión sumaría un cambio tecnológico más a su historia, comparable a la llegada de los lenguajes de alto nivel, Git, la nube o los contenedores. Los puestos de trabajo y los organigramas se mantendrían esencialmente iguales.

El segundo escenario es el del creador de producto, en el que la IA permitiría a cualquier persona crear aplicaciones funcionales. El autor cuestiona, no obstante, si todo el mundo desea realmente construir productos: muchos usuarios prefieren software "opinable", con el criterio de diseño de otros, frente a la parálisis de tener que elegirlo todo por sí mismos.

Escrito en primera persona y con tono reflexivo, el texto también subraya la brecha entre la realidad tecnológica de San Francisco y la del resto del mundo: los Waymos totalmente autónomos circulan por la ciudad californiana desde 2022, mientras que en su localidad natal en Brasil la mayoría de coches siguen con transmisión manual. El ensayo queda cortado al final, sin cerrar el tercer escenario que parecía anunciarse.